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Alimentación complementaria para tu bebe

Alimentación complementaria

En este artículo, Lucía nos explica los pormenores de la alimentación complementaria y nos deja algunas recomendaciones muy interesantes.

La introducción de la alimentación complementaria se recomienda a partir de los seis meses, tanto para los lactantes alimentados al pecho exclusivo como para los alimentados con fórmulas artificiales, ya que no hay ninguna ventaja nutricional para la introducción de la alimentación complementaria antes de los cuatro, seis meses de edad.

La alimentación complementaria abarca, no solamente alimentos sólidos o semisólidos ( papillas y purés), sino también alimentos líquidos. Se incorpora a los seis meses por dos fundamentos fisiológicos: la edad cronológica y la madurez morfofuncional. En esta última nos referimos al control de su cabeza y del tronco, el uso de la musculatura masticatoria, erupción dentaria, el incremento de la percepción sensorial, la discriminación de nuevas texturas, sabores, olores, temperaturas y consistencia de los alimentos, que permitirán que el niño manifieste preferencias o rechazos alimentarios.

El comienzo del periodo del destete y el inicio de la alimentación complementaria indican que el niño ya presenta un buen grado de tolerancia gastrointestinal y que la capacidad de absorción de nuevos nutrientes ha sido alcanzado. El reflujo gastroesofágico, en general, es normal en el primer semestre de vida, madurando después el sistema que lo controla.


El motivo más importante para la introducción de la alimentación complementaria es nutricional. Con el paso del segundo semestre de vida, el niño alimentado al pecho puede manifestar signos de deficiencia de micronutrientes, en especial hierro y zinc y, secundariamente, de energía y proteínas.

La consistencia, el aporte nutricional, el volumen y la temperatura son las principales características de la alimentación complementaria.
Las recomendaciones que los nutricionistas damos a la madre, o a la persona encargada de alimentar al niño son varias:

  • Los alimentos no deben ser soplados, ni tampoco probados con el mismo cubierto que se utilizará para darles la comida.
  • La cuchara con que se proporcionan los alimentos debe ser pequeña, de contornos lisos y suaves, y debe llevar una pequeña cantidad de alimento cada vez.
  • El niño debe estar sentado con apoyo corporal seguro, las manos descubiertas.
  • Entorno agradable y tranquilo, utilizando utensilios que el niño identifique como propios.
  • Respetar si el niño no quiere más comida, vigilando si es rechazo total o si se repite frecuentemente, para descartar que está situación esté asociada a una enfermedad.
  • No se recomienda mezclar el postre con la comida para estimular la ingesta.

¿Qué te ha parecido este artículo? ahora tenemos más datos sobre alimentación complementaria. Seguro que has tomado nota de alguna recomendación. Nos vemos en el siguiente artículo.

Lucía Moncayo: Graduada en Nutrición y Dietética por la Universidad Católica de Murcia, especializada en nutrición geriátrica y en nutrición infantil. Experiencia clínica de 15 años en consulta privada.

www.clinicamoncayo.com

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