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Desarrollo y estimulación: etapa de 7 a 12 meses.

Hola Mamás, hoy os desarrollamos la etapa de los 7 a 12 meses, un período muy emocionante donde nuestro pequeño ya empieza a gatear y levantarse, a emitir sus primeras palabras, a coger objetos de una manera más precisa… es un momento precioso donde compartirás momentos muy emocionantes y nuevos con tu bebé.

Al ser un ciclo de tantos cambios, hemos dividido el artículo en varias secciones para que os resulte más fácil a la hora de conocer su desarrollo y la forma de estimularlo en los diferentes puntos.

EL gateo. Situación de partida a los 7 meses.EL GATEO.

  • El niño es capaz de darse la vuelta completa, de boca arriba a boca abajo y viceversa.
  • Puede estar sentado sin apoyo y con estabilidad.

A partir de aquí, el niño.

  • Se arrastra con apoyo de los brazos (aunque no todos los niños pasan por esta etapa, que es de corta duración). Esto ocurre alrededor de los 7 meses.
  • Alrededor de los 8 meses empieza a mantenerse en posición de gateo y, aunque no se desplaza, suele moverse desde esta postura, hacia delante y hacia atrás.
  • A los 9 meses, puede ponerse de pie por sí solo, agarrándose a los muebles, una persona, etc; intenta gatear, aunque sólo consigue ir hacia atrás; con 10 meses se desplazará gateando siempre hacia delante (aunque no todos los niños pasan por esta etapa de gateo).
  • A los 11 meses anda de lado agarrándose al sofá, la pared, etc., empezando a los 12 meses a caminar de la mano del adulto.

Cómo estimularlo.

  • En este período, el niño amplía enormemente sus posibilidades de desplazamiento y coordinación. Las estructuras implicadas en el control de la postura, movimiento y equilibrio, logran un gran desarrollo, por tanto, se abren una serie de necesidades a las cuales los adultos (padres, educadores…) han de dar respuesta:
  • Necesita espacios más amplios que no limiten sus posibilidades de movimiento. Por ejemplo: una alfombra en el suelo, frente a un sofá o sillón que le sirvan de apoyo para cuando empiece a ponerse en pie.
  • Necesita un entorno seguro. Por ejemplo: que tenga suficiente ropa para aislarlo del frío del suelo al gatear, proteger esquinas de muebles, evitar que objetos peligrosos estén al alcance, delimitar un “corralito” amplio.
  • Necesita objetos que despierten su curiosidad y el interés por alcanzarlos (pelotas, cochecitos, sonajeros, tentetiesos), y que, por supuesto, no sean tóxicos, demasiado pequeños, o que contengan piezas con las que se puedan atragantar y que se puedan lavar con facilidad. Es conveniente no presentar demasiados juguetes a la vez y variar la presentación de los mismos, como forma de fomentar la sorpresa y la curiosidad.
  • Necesita adquirir habilidades de movilidad y equilibrio por sus propios medios, evitando el abuso de tacatás, correas, parques, etc.
  • Aprovecha esta etapa para jugar en el suelo con él, favoreciendo el contacto corporal con “juegos de cacharreo”: trepando por el cuerpo del adulto, gateando entre sus piernas, hacer cosquillas, rodar juntos sobre el suelo.
El gateo

Manipulación de objetos. Situación de partida a los 7 meses.

  • Es capaz de coger voluntariamente y sostener un objeto en cada mano, siendo capaz de mirar un tercero.

A partir de esta edad, el niño.

  • Puede pasar un objeto de una mano a otra.
  • Progresivamente el niño es capaz de coger objetos pequeños, usando el dedo índice y el pulgar.
  • Explora y descubre su propio cuerpo (pies, genitales, barriga…) y sonríe ante su imagen en el espejo.
  • Entre los 8-9 meses, aumenta el registro en sus actividades manipulativas: golpea dos objetos, deja un objeto para coger otro, tira un objeto al suelo y lo busca con la mirada.
  • De los 9-10 meses es capaz de destapar un objeto oculto ante su presencia.
  • Alrededor de los 10 meses le gusta sacar y, posteriormente, meter objetos en un recipiente. 

Cómo estimularlo.

  • En esta etapa el niño desarrolla su inteligencia a través de la manipulación y observación de los objetos.
  • Necesita objetos variados que fomenten adaptar esas nuevas capacidades a las características de los mismos.
  • Cualquier objeto es un juguete para el niño, tanto los juguetes propiamente dichos (maletas de actividades, cuentos que estimulan los sentidos, encajables en soporte fijo, juegos sonoros…), como muchos objetos de la casa que podemos aprovechar siempre que no sean peligrosos para el niño (recipientes de plástico, pinzas de la ropa, cacerolas, frutas…).
Manipular objetos

La comunicación del bebé. Situación de partida a los 7 meses. 

  • Busca con la mirada la procedencia del sonido.
  • Utiliza el balbuceo para llamar la atención del adulto.

A partir de esta edad el niño:

  • Alrededor de los 8 meses, emite sonidos silábicos en cadena (papa, tata…).
  • Responde a su propio nombre.
  • A partir de los 10 meses, suele comprender la prohibición: “No”.
  • Busca objetos sencillos por los que se le pregunta.
  • Responde a órdenes como: dame, ven, di adiós, etc.
  • Expresa sus deseos con gestos.
  • A los 12 meses, dice alguna palabra con significado referencial (agua, pan, nene, papá, mamá…).
  • Imita sonidos de algunos animales.

Cómo estimularlo.

La interacción entre el adulto y el niño, es lo que va a crear en éste el deseo por comunicarse. Lenguaje y emoción están muy unidos, dar afecto al niño favorece el desarrollo del lenguaje.

En esta etapa del desarrollo, aunque el niño no habla aún, sí es capaz de comprender la entonación, los gestos, las miradas, así como ejercitar todos los mecanismos para la articulación de sonidos.

Las condiciones idóneas para una adecuada estimulación del lenguaje, han de tener en cuenta, a esta edad aspectos como:

  • Establece un contacto visual desde la misma altura de los ojos.
  • Responde siempre a sus llamadas, de forma que el niño perciba que le has escuchado, aunque no le puedas atender de inmediato.
  • Imita los balbuceos que realiza el niño, convirtiendo la situación en un juego para los dos.
  • Háblale con ritmo, repitiendo sonidos fáciles, con entonación atractiva y afectuosa, aunque hablándole siempre de forma correcta.
  • Cuando diga algo que se parezca a una palabra, pronúnciala tú correctamente, y demuestra que te gusta y que la has entendido, así volverá a intentar repetirla.
  • Cantar canciones sencillas con gestos (Palmas, Lobitos, Pon-Pon, etc.).
Comunicación

Sus hábitos. Situación de partida a los 7 meses

Las rutinas diarias relacionadas con la satisfacción de necesidades básicas (comida, aseo, vestido…) tienen un mayor carácter social. El niño presta mucha atención a todos los estímulos que rodean a dichas rutinas y ahora dispone de más habilidad para una participación activa en ellas. Explora con atención el rostro del adulto (partes de la cara, gestos…) y muestra preferencia por las personas conocidas.

A partir de esta edad el niño.

  • Inicia la toma de alimentos triturados con cuchara. A lo largo de esta etapa irá desarrollando la masticación de alimentos cada vez más enteros.
  • Se lleva a la boca alimentos con los dedos.
  • Bebe en un vaso con ayuda.
  • Tiene regulado el ciclo sueño-vigilia que incluye una siesta matinal, otra después de comer y un sueño nocturno de 10 horas aproximadamente.
  • Extiende los brazos para que le cojan.
  • Demuestra miedo hacia una persona extraña.
  • Comienza a jugar solo por períodos cortos de tiempo.
  • Hacia el final de la etapa comienza a cooperar al vestirse y desvestirse estirando brazos y piernas.

Cómo estimularlo.

Los niños aprenden normas sociales principalmente por imitación. Los padres tienen la responsabilidad de ser un buen modelo social para el niño:

  • Continúa el desarrollo de hábitos adecuados de alimentación, sueño, baño…, a través del favorecimiento de rutinas diarias.
  • Proporciónale horarios estables adaptados a las características del niño.
  • Baña al niño diariamente, sin prisas, y de forma placentera y afectuosa. Juegos de chapoteo en el agua, con juguetes de goma, así como masajear su cuerpo, mientras se le habla de forma afectiva, son recursos muy valiosos.
  • Alimenta al niño de forma relajada, procurando hacerlo siempre en el mismo sitio (trona), dejándole que participe activamente.
  • El rechazo a determinados tipos de alimentos es normal; insistir sin ansiedad favorecerá que vaya aprendiendo a aceptar todo tipo de alimentos.
  • Evita hacer comentarios negativos con respecto a la comida.
  • Establece también una rutina en torno al sueño, con la finalidad de que el niño aprenda a dormirse por sí solo, evitando dormirlo en brazos.
  • Evitar actitudes sobreprotectoras o demasiado rígidas, que influirán negativamente en su desarrollo.
Hábitos

Nieves Sánchez Navalón: Psicopedagoga, graduada en Magisterio Educación Infantil, Máster Europeoen Autismo e Intervención Psicoeducativa y Posgrado en Atención Temprana. Intervención y tratamiento en Tea (Equipo Deletrea).

 

 

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