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Lactancia materna

A todas las embarazadas nos surge la cuestión de dar el pecho o no a nuestro bebé. Por suerte, cada vez son más mujeres las que deciden amamantar. Sabemos los beneficios que tiene: transferencia de defensas y anticuerpos de la madre al hijo, composición de la leche correcta en cada etapa de crecimiento… y ventajas frente a la leche de fórmula: comodidad, temperatura adecuada, higiene… pero, ¿sabemos y entendemos cómo se produce la lactancia? A veces es necesario conocer el inicio de las cosas para comprender el funcionamiento y la solución a determinados problemas que nos puedan surgir durante el proceso.

Beneficios de la lactancia

Todos hemos escuchado que la “subida de la leche” se produce entre 2 y 3 días tras el parto. Esto es cierto, y es posible gracias a la acción de varias hormonas. A grosso modo y sin adentrarnos demasiado en detalles, tras el parto, aumenta la producción de la hormona Prolactina, que es la responsable de la producción de la leche, y gracias a la correcta succión del pezón por parte del bebé, se estimula otra hormona, la Oxitocina, que es la encargada de la salida de la leche desde los alveolos donde está almacenada hacia el exterior.

La leche materna va variando su composición en función de las necesidades del bebé. La primera leche o calostro, se produce hasta el quinto día aproximadamente tras el parto, y contiene todos los nutrientes que el niño necesita en esos momentos. Éste da paso a una leche de transición hasta que se instaura la leche madura o definitiva a partir del día 17 aproximadamente.

Variaciones de la leche materna

La Prolactina aumenta durante la noche, de ahí la importancia de las tomas también durante la noche, sobre todo al inicio de la lactancia.

Hay ciertos signos que nos permitirán entender el funcionamiento de la Oxitocina. Al darle el pecho al bebé podremos observar un goteo de leche en el otro pezón, un hormigueo en el pezón o incluso contracciones uterinas (sobre todo en el posparto inmediato). Es por esto por lo que la instauración de la lactancia materna ayuda al útero a volver a su tamaño natural.

La producción de leche es positivamente sensible a diferentes estímulos emocionales, visuales, auditivos, táctiles, olfativos. Muchas madres refieren notar subida de la leche al oír, oler o ver a su bebé. Al igual que, factores como el miedo, la ansiedad, la falta de confianza en el propio cuerpo o el alcohol pueden bloquear momentáneamente esa estimulación de oxitocina y dificultar las tomas.

Ante frases populares como “tu leche no le engorda” o “tus pechos son demasiado pequeños para amamantar”, me gustaría animaros y alentaros a, por lo menos, intentarlo. Prácticamente TODAS las mujeres son capaces de amamantar a sus bebés. Al principio, puede que no sea un camino de rosas, pero todo esfuerzo tiene su recompensa y no hay nada más gratificante que experimentar ese vínculo madre-hijo.

En el próximo artículo, explicaremos las dudas más frecuentes sobre lactancia materna.

Caty Lillo Serrano, matrona y enfermera.

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