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Saludo a la vida

Hay momentos en los que te encuentras más agitada y estresada por el ajetreo del día a día y, sobre todo durante el embarazo, son situaciones que debes de combatir para no transmitir ese estrés a tu bebé. El bebé forma parte de ti y, por eso, lo que te afecta a ti, le afecta a él.

En el artículo de hoy te traemos un ejercicio de meditación y relajación, “Saludo a la vida”, para desconectar de todo el día y volver a la calma y bienestar.

Sitúate en un lugar tranquilo, sin distracciones y dedícate tu tiempo. No tengas prisa por realizar el ejercicio, conecta contigo y tu bebé, es vuestro momento. “El saludo a la vida” es una secuencia de movimientos coordinados con la respiración que ayudan a centrar la atención y relajarse.

Comienza sentada sobre las rodillas, puedes utilizar una manta o cojín debajo de las nalgas como soporte o, si sientes molestia en los empeines o rodillas, también lo puedes colocar ahí. Las palmas de las manos están juntas, a la altura del pecho.

Permanece un momento, antes de comenzar con la práctica, observando la respiración. Siente como inhalas, como exhalas y poquito a poco ve haciendo tu respiración profunda. Coge aire y suelta aire lentamente, siempre por tu nariz.

Al inhalar, levanta brazos con tus palmas de las manos paralelas, un poquito separadas y elevas la mirada hacia tus manos. Al exhalar, bajas solamente la barbilla hacia el pecho, dejando caer tu cabeza completamente relajada, tus brazos permanecen arriba.

Levanta brazos.

Al inhalar de nuevo, abre los brazos en cruz con codos bien estirados y las palmas de las manos enfocadas hacia los lados. Al exhalar, flexiona las muñecas, deja que caigan tus manos y relaja tus dedos, la mirada al frente e inhala.

Brazos en cruz.

Junta los codos cogiendo tu cabeza con las manos y exhala mientras te vas sentando sobre los talones redondeando un poquito la espalda. Al inhalar, mantente sentada sobre talones, abre los brazos, con los codos flexionados, y expande bien tu pecho, extendiendo tu columna (sin sobre arquear la zona lumbar).

Coge tu cabeza con las manos.

Al exhalar baja tus codos a los lados del cuerpo, pegados a tu tronco y al inhalar, lleva las palmas de tus manos a la altura del pecho y vuelve sobre rodillas, aquí exhalas y en la siguiente inhalación vuelves a repetir todo el ciclo, toda la secuencia. Puedes repetir el ejercicio tantas veces como desees.

Vuelve al inicio.

Una vez que tengas práctica, puedes probar a hacer la secuencia con ojos cerrados y manteniendo tu respiración cada vez más lenta, más profunda.

Insistimos en que no tengas prisa en realizar el ejercicio, realízalo lento, conecta con la respiración y de esta forma, iras centrando y calmando tu mente.

Conoce más sobre yoga para embarazadas en nuestro apartado de Mamás Aquadeus. Puedes disfrutar de otros deportes como Pilates o natación y disfrutar de los artículos de Hidratación y embarazo, que seguro te resolverán alguna que otra duda.

También, puedes compartir tus experiencias mandándonos un comentario en nuestra sección de Experiencias de embarazadas. Todas, las subiremos a la web.

¡Anímate!

Paz Núñez Jordán, profesora de yoga y trabajadora social en centro de yoga La Rueda de Albacete

 

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